Qué hacer si se mete una salamanquesa en casa: nuestra experiencia y qué conviene hacer

¿Qué hacer si se mete una salamanquesa en casa? Lo primero que haría es bastante sencillo: no perseguirla, no intentar cogerla con la mano y no hacerle daño. Si no te molesta, puedes dejarla tranquila. Es un pequeño reptil que suele alimentarse de insectos y arañas y que, normalmente, intentará mantenerse alejado de ti.

Qué hacer si se mete una salamanquesa en casa: salamanquesa en una pared

Lo sé porque hace poco nos pasó exactamente eso.

Una noche encontramos una salamanquesa pegada en una esquina, en la parte superior de la pared, casi junto al techo. Nuestra primera reacción fue de sorpresa porque, sinceramente, ni siquiera teníamos claro qué era. Yo decía que era un geco; nuestra hija de tres años estaba convencida de que era una salamanquesa. Al final resultó que la pequeña de la casa llevaba razón.

Después apareció la pregunta importante: ¿y ahora qué hacemos con ella?

Buscamos información y acabamos tomando la decisión más simple: no hacer nada. La dejamos tranquila.

Durante los días siguientes apareció alguna noche, desapareció otras, se escondió detrás de unos cuadros y terminó convirtiéndose en una especie de pequeña visitante de casa. Ahora llevamos varios días sin verla y no sabemos si sigue escondida o si encontró una salida.

Esta experiencia ocurrió en nuestra propia casa y nos pareció interesante compartirla también desde Mans Vives.

Al fin y al cabo, dedicándonos a la limpieza y al cuidado de hogares, estamos acostumbrados a pensar en cómo mantener una casa limpia y agradable, pero esta pequeña visitante nos recordó algo importante: cuidar un hogar no significa necesariamente eliminar todo lo que entra en él.

A veces basta con entender qué tenemos delante, comprobar si supone realmente un problema y actuar con un poco de sentido común y respeto.

Y después de la experiencia, si mañana volviera a aparecer otra, haríamos prácticamente lo mismo.

Me he encontrado una salamanquesa en casa, ¿qué hago?

Encontrarse un animal desconocido caminando por la pared o incluso por el techo impresiona, especialmente si aparece de repente por la noche. Nosotros tuvimos ese momento de mirar hacia arriba y preguntarnos qué demonios era aquello.

Pero descubrir qué animal teníamos delante cambió bastante nuestra percepción.

La salamanquesa común (Tarentola mauritanica) es un reptil muy asociado a zonas mediterráneas y puede encontrarse también en construcciones humanas. Su capacidad para desplazarse por superficies verticales explica esas escenas tan típicas en las que aparece tranquilamente adherida a una pared o incluso al techo.

Lo primero: mantener la calma y no hacerle daño

Mi primera recomendación después de haber pasado por ello sería darle espacio.

No hace falta empezar a mover muebles, perseguirla con una escoba o intentar atraparla a toda costa. Las salamanquesas suelen tratar de esconderse ante la presencia humana. No son animales agresivos ni venenosos y, cuando se sienten amenazadas, su respuesta habitual es buscar una grieta o refugio.

También evitaría cogerla directamente con las manos.

No solo porque no hace falta, sino porque un animal tan pequeño puede resultar dañado durante la manipulación. Además, las salamanquesas pueden desprenderse de la cola como mecanismo defensivo, por lo que agarrarlas por ahí es especialmente mala idea.

¿Es mejor dejarla tranquila o sacarla de casa?

Aquí no hay que complicarlo demasiado.

Si su presencia no te produce miedo ni supone un problema, dejarla tranquila es una opción perfectamente razonable. Nosotros lo hicimos así. Pronto comprobamos que ella estaba mucho más interesada en mantenerse lejos de nosotros que nosotros de ella.

Si, en cambio, te produce mucha angustia, está en una habitación donde no quieres tenerla o puede entrar en contacto con una mascota, también puedes intentar facilitarle una salida sin hacerle daño. Más adelante explico cómo.

Lo que no haría es utilizar insecticidas o productos químicos directamente contra ella. Además de resultar innecesario, esos productos pueden afectar a otros animales y a los propios insectos de los que se alimenta.

¿Es peligroso tener una salamanquesa dentro de casa?

Esta fue una de las primeras cosas que quisimos averiguar, especialmente porque en casa no estábamos solo dos adultos: también había una niña de tres años y una perra.

La respuesta nos tranquilizó bastante.

Las salamanquesas no son venenosas y no tienen un comportamiento agresivo hacia las personas. Ante un humano, lo habitual es que intenten escapar y esconderse. Podrían defenderse si se intenta agarrarlas, como ocurre con muchos animales silvestres, pero precisamente por eso la mejor política es dejarlas tranquilas.

Eso hizo que nuestra actitud cambiara enseguida.

Pasamos de pensar “tenemos un bicho metido en casa” a entender que había un pequeño reptil intentando encontrar refugio y comida mientras nosotros hacíamos nuestra vida.

¿Las salamanquesas muerden o son venenosas?

No son venenosas.

En cuanto a la posibilidad de una mordedura, yo no convertiría ese detalle en un motivo para asustarse. El escenario razonable es muy simple: si no intentas capturarla con la mano, no tienes ninguna necesidad de poner los dedos cerca de su boca.

Una salamanquesa podría intentar morder defensivamente si alguien la agarra, aunque se trata de situaciones poco habituales.

Así que para mí la regla práctica sería: observar sí, manipular no.

¿Hay algún riesgo si hay niños pequeños?

En nuestro caso había una niña de tres años y ocurrió algo bastante curioso: ella no se asustó. De hecho, fue de las primeras en identificar correctamente a la salamanquesa y acabamos poniéndole hasta un nombre.

Niña observando una salamanquesa en la parte alta de una pared

Eso no significa que yo dejaría a un niño pequeño cogerla.

Precisamente porque estamos ante un animal silvestre, me parece mucho más sensato aprovecharlo para enseñar algo bastante sencillo: se puede mirar, se puede tener curiosidad y se puede respetar a un animal sin necesidad de tocarlo.

En casa funcionó así.

En cuestión de poco tiempo dejó de ser “esa cosa que está en el techo” para convertirse en una visitante que aparecía de vez en cuando. Y esa transformación probablemente fue una de las partes que más me gustó de la experiencia.

¿Es bueno tener una salamanquesa en casa?

Esta es la parte que cambia completamente la forma de verla.

Una salamanquesa no entra en casa con intención de molestarnos. Entre las razones por las que estos reptiles se aproximan a edificios están precisamente la presencia de refugios y de pequeños animales de los que alimentarse.

Y su alimentación resulta bastante interesante desde el punto de vista doméstico.

Qué insectos puede comer una salamanquesa

La salamanquesa común se alimenta fundamentalmente de insectos y arañas y suele desarrollar buena parte de su actividad durante el atardecer y la noche.

En ambientes domésticos puede aprovechar pequeños invertebrados que encuentra cerca de paredes, ventanas, luces o escondites. Entre sus posibles presas se encuentran mosquitos, polillas, arañas y otros pequeños invertebrados, pudiendo capturar también pequeñas cucarachas.

Por eso es fácil entender por qué una casa puede resultarle interesante: si hay refugios y comida, tiene pocos motivos para alejarse inmediatamente.

¿Puede ayudar con mosquitos, cucarachas y otros bichos?

Puede contribuir a reducir pequeños invertebrados, pero yo evitaría presentarla como una solución milagrosa contra una plaga.

Salamanquesa junto a mosquito, cucaracha y araña

En nuestro caso ocurrió algo curioso: en casa había hormiguitas, mosquitos y habíamos visto alguna cucaracha, y con el paso de los días tuvimos la sensación de que aparecían menos bichitos.

¿Fue todo gracias a nuestra salamanquesa? No puedo asegurarlo.

Y precisamente por eso lo contamos como lo que fue: una observación nuestra.

Lo que sí sabemos es que estos reptiles cazan insectos y arañas. Por tanto, tener una salamanquesa merodeando por una zona donde hay pequeñas presas significa que probablemente estará cazando parte de ellas.

Si tienes una infestación importante de cucarachas, hormigas u otra plaga, evidentemente una salamanquesa no sustituye a solucionar el origen del problema.

Y aquí hay algo que también nos parece importante aclarar desde Mans Vives: encontrar ocasionalmente una salamanquesa, una araña o algún insecto en casa no significa automáticamente que la vivienda esté sucia.

Una cosa es la limpieza habitual del hogar y otra muy distinta que determinados animales encuentren una entrada, refugio o alimento. Si existe una presencia abundante o recurrente de insectos, entonces sí merece la pena buscar la causa: accesos, humedad, restos de alimentos, grietas u otros factores que puedan estar favoreciendo su aparición.

Pero entre una salamanquesa tranquila en la pared y una buena cantidad de mosquitos dando vueltas por casa, después de nuestra experiencia sé perfectamente a cuál de los dos prefiero tener como visitante.

¿Por qué ha entrado una salamanquesa en casa?

Una de las primeras preguntas que nos hicimos fue precisamente esa.

Nuestra casa no parecía precisamente el refugio más tranquilo del mundo. Había dos adultos, una niña pequeña, una perra, luces encendidas y bastante movimiento. Aun así, ahí estaba ella, completamente pegada a la parte alta de la pared.

Algunas especies, como la salamanquesa común, están adaptadas a la vida en ciudades y pueblos donde pueden encontrar refugio y alimento.

Las viviendas pueden ofrecer a las salamanquesas dos cosas especialmente útiles: refugio y alimento.

Grietas, huecos, zonas detrás de muebles, paredes y techos pueden servirles para ocultarse, mientras que la presencia de insectos ofrece oportunidades para alimentarse. Las luces también pueden concentrar insectos y, con ellos, atraer indirectamente a sus depredadores.

Comida, refugio y lugares donde esconderse

Cuando empezamos a observar a la nuestra, vimos enseguida que no se dedicaba a pasearse alegremente por el centro de la habitación.

Prefería las alturas y los rincones.

Más adelante descubrimos que uno de sus escondites estaba detrás de unos cuadros. Aquello nos explicó bastante bien cómo podía desaparecer completamente de nuestra vista y volver a aparecer otra noche como si nada hubiera pasado.

Una vivienda está llena de pequeños espacios que para nosotros apenas existen pero que, para un reptil de ese tamaño, pueden convertirse en un buen refugio.

¿Por qué aparecen más durante la noche?

Esta parte encajó especialmente bien con lo que observamos.

Salamanquesa en una pared de casa durante la noche

Teníamos la sensación de que cuando había ruido, luz y movimiento permanecía más escondida. Cuando la casa estaba tranquila, tenía más posibilidades de aparecer.

No puedo saber exactamente qué hacía nuestra salamanquesa cuando nosotros dormíamos, pero el comportamiento general de la especie sí encaja con nuestra experiencia: desarrolla principalmente actividad crepuscular o nocturna.

Por eso encontrarla por la noche o dejar de verla durante el día no significa necesariamente que se haya marchado.

Puede estar simplemente refugiada.

¿Dónde se esconden las salamanquesas dentro de casa?

Esta pregunta adquiere mucha importancia cuando ocurre algo que nos pasó a nosotros: un día tienes perfectamente localizada a la salamanquesa y, al siguiente, ha desaparecido.

Al principio puede generar cierta inquietud.

“Vale, sé que hay una salamanquesa en mi casa… pero ahora no tengo ni idea de dónde está.”

Precisamente por su tamaño y por su capacidad para trepar, puede refugiarse en lugares poco evidentes: grietas, huecos de paredes, zonas altas y otros espacios protegidos.

Techos, grietas, muebles y detrás de los cuadros

En nuestro caso la respuesta terminó apareciendo sola.

Durante varias noches la vimos en zonas altas y, en algún momento, descubrimos que se escondía detrás de unos cuadros.

Eso cambió bastante nuestra manera de interpretar sus desapariciones. Ya no pensábamos automáticamente que se había ido de casa; entendimos que podía estar a pocos metros de nosotros sin que tuviéramos ninguna posibilidad de verla.

Por eso yo no desmontaría una habitación simplemente para encontrarla.

Si no hay un riesgo concreto, mover muebles, retirar cuadros y perseguirla por sus escondites probablemente consiga justo lo contrario de lo que buscamos: estresarla y hacer que se meta todavía más profundamente en algún hueco.

¿Qué hago si sé que está en casa pero ya no la encuentro?

En nuestro caso, nada.

Ahora mismo llevamos alrededor de cuatro o cinco días sin verla.

Puede haberse marchado o puede seguir escondida. No hemos encontrado ningún rastro que indique que le haya ocurrido algo, así que simplemente hemos asumido que, si sigue en casa, saldrá cuando le convenga.

Y aquí creo que nuestra experiencia puede tranquilizar a bastante gente: perder de vista a la salamanquesa no significa que tengas que iniciar una misión de búsqueda.

Si no hay un peligro inmediato —por ejemplo, una mascota intentando cazarla— y no te molesta su presencia, puedes seguir haciendo vida normal.

Si reaparece, estupendo.

Y si encontró una salida y siguió su camino, también.

¿Tengo que darle comida o agua a una salamanquesa?

Nosotros también llegamos a este punto.

Una vez que decidimos no echarla, nuestra preocupación dejó de ser “¿cómo sacamos esto de casa?” y se transformó casi en lo contrario:

“Bueno… si se queda, ¿necesita que hagamos algo?”

Hasta le dejamos un pequeño recipiente con agua por si tenía sed.

Aquí sí haría una aclaración respecto a algo que pensábamos al principio. No asumiría que una salamanquesa no necesita beber porque obtiene absolutamente toda el agua de sus presas.

Eso tampoco significa que una salamanquesa silvestre que entra en casa deba convertirse en una mascota improvisada.

No hace falta empezar a comprarle comida, preparar un terrario o intentar retenerla. Es un animal silvestre que ha entrado por sus propios medios y, si puede hacerlo, también debería conservar la posibilidad de marcharse.

Si decides dejar un recipiente con agua, optaría por algo muy poco profundo, estable y colocado donde no genere riesgo, pero no intentaría obligarla a beber ni manipularla para acercarla.

Con la comida aplicaría el mismo principio.

La salamanquesa común se alimenta principalmente de insectos y arañas. Si está entrando libremente en tu vivienda, no intentaría darle comida con la mano ni convertir su visita en una situación de cautividad.

En nuestro caso hicimos algo mucho más sencillo: la dejamos hacer.

Si encontraba bichitos, estupendo. Si quería esconderse, tenía dónde. Y si quería marcharse, tampoco había ninguna intención de impedirlo.

Salamanquesas, perros y gatos: ¿pueden convivir?

Esta fue otra de nuestras preocupaciones reales porque nosotros tenemos una perra.

Durante los primeros días pensamos incluso que, si la salamanquesa dejaba de aparecer, quizá nuestra perra la había asustado o, en el peor de los casos, la había atrapado.

No encontramos ningún indicio de que hubiera ocurrido.

Qué ocurrió con nuestra perra

La mayor parte del tiempo la salamanquesa se movía por las paredes y por zonas cercanas al techo.

Nuestra perra, evidentemente, estaba en el suelo.

Eso hizo que la interacción entre las dos fuera prácticamente inexistente. Al menos mientras nosotros estábamos presentes, nunca vimos que llegaran a entrar en contacto.

Pero esto es nuestra experiencia, no una garantía de que cualquier perro vaya a ignorar a cualquier salamanquesa.

Hay perros con mucho más instinto de persecución que otros. Si el animal baja al suelo y tu perro intenta cogerlo, yo separaría a ambos y facilitaría una salida a la salamanquesa.

Por qué conviene vigilar especialmente a los gatos

Con los gatos tendría más cuidado simplemente porque tienen capacidad para trepar, saltar y cazar pequeños animales.

Si tienes un gato que ha localizado a la salamanquesa y está intentando cazarla, intentaría intervenir: separar al gato temporalmente y dar al reptil una posibilidad de salir.

En casa tuvimos suerte porque nuestra situación fue bastante sencilla. La salamanquesa permanecía arriba y la perra abajo.

Y después de unos días dejamos de preocuparnos tanto.

Cómo sacar una salamanquesa de casa sin hacerle daño

Que nosotros decidiéramos dejarla tranquila no significa que todo el mundo tenga que hacer lo mismo.

Puede darte miedo. Puede estar en un dormitorio donde no vas a pegar ojo sabiendo que anda por ahí. Puede haber una mascota intentando cazarla. O simplemente puedes preferir que siga su vida fuera de casa.

Salamanquesa protegida con un recipiente para ayudarla a salir de casa

Perfectamente comprensible.

La clave está en sacarla sin convertir la situación en una persecución.

Lo haría así:

  1. Reduciría el movimiento alrededor del animal. Apartaría a niños y mascotas y evitaría que varias personas intentaran acorralarla al mismo tiempo.
  2. Le facilitaría una salida cercana si es posible, abriendo una puerta o ventana hacia un lugar seguro y evitando bloquear su recorrido.
  3. No intentaría agarrarla con la mano ni tirar de la cola. Las salamanquesas pueden desprenderse de la cola como mecanismo defensivo.
  4. Si necesito moverla, intentaría dirigirla con mucha suavidad hacia un recipiente amplio, sin aplastarla ni sujetarla por las patas o el cuerpo. Una vez contenida, puede liberarse en un lugar exterior protegido y próximo.
  5. Evitaría insecticidas, pegamentos o trampas destinadas a matar animales.

También tendría paciencia.

Una salamanquesa asustada puede ser sorprendentemente rápida. Si empiezas a perseguirla por todas partes, probablemente acabes tú más nervioso, ella más escondida y la habitación patas arriba.

A veces la solución más sencilla es dejar abierta una salida adecuada, mantener distancia y darle tiempo.

Cómo evitar que entren salamanquesas en casa

Después de descubrir que son animales bastante inofensivos, quizá decidas que no te importa volver a ver alguna.

Nos pasó un poco eso.

Al principio queríamos saber qué hacer con ella. Ahora, si aparece de nuevo, probablemente nuestra reacción sea algo parecido a: “Ah, sigues aquí.”

Pero también entiendo perfectamente que alguien no quiera animales silvestres dentro de casa.

Si ese es tu caso, la estrategia más lógica no es perseguir a cada salamanquesa individualmente, sino reducir los lugares por los que puede entrar.

Las grietas, pequeños huecos alrededor de puertas y ventanas y otras aberturas pueden proporcionar acceso y refugio. Sellarlos reduce las posibilidades de que entren.

Las mosquiteras también tienen bastante sentido porque actúan sobre dos frentes: dificultan la entrada de pequeños animales y reducen la cantidad de insectos que acceden al interior.

Además, merece la pena observar por qué aparecen tantos insectos en determinada zona.

Una luz junto a una ventana abierta puede convertirse por la noche en un punto de concentración de insectos y, donde se acumulan presas, pueden aparecer animales interesados en cazarlas.

Eso sí: yo distinguiría claramente entre evitar que entren y hacerles daño.

Puedes preferir tener la casa completamente libre de salamanquesas y, al mismo tiempo, resolverlo mediante barreras físicas y prevención en lugar de matarlas.

Entonces, ¿debo preocuparme si tengo una salamanquesa en casa?

Después de nuestra experiencia, yo no me preocuparía simplemente porque haya aparecido una.

La primera vez impresiona.

A nosotros nos pasó.

La vimos pegada en una esquina cerca del techo y ninguno de los adultos teníamos demasiado claro qué hacer. Primero tuvimos incluso que aclarar qué animal era. Después empezamos a buscar información. Y poco a poco la reacción pasó del pequeño susto inicial a algo completamente distinto.

Nuestra hija le puso nombre.

Nosotros le dejamos agua.

Descubrimos que desaparecía detrás de los cuadros.

Empezamos a verla algunas noches y otras no.

Y terminamos acostumbrándonos tanto a ella que ahora que llevamos varios días sin verla casi nos preguntamos dónde se habrá metido.

Para mí, esa es probablemente la mejor forma de explicar qué hacer si se mete una salamanquesa en casa: primero infórmate y después decide en función de tu situación, pero no hace falta reaccionar con miedo.

Si no te molesta, puedes dejarla tranquila.

Si quieres que salga, facilítale una salida sin agarrarla ni hacerle daño.

Y si sabes que está dentro pero lleva días sin aparecer, tampoco hace falta desmontar media casa buscándola.

En nuestro caso, si sigue escondida por ahí, bienvenida sea. Nos hace compañía y probablemente continúa a lo suyo cuando la casa se queda tranquila.

Y si ya encontró la forma de salir, esperamos que esté bien y que haya seguido su camino.

Preguntas frecuentes sobre las salamanquesas en casa

¿Qué significa que aparezca una salamanquesa en casa?

Normalmente significa algo bastante menos misterioso de lo que parece: ha encontrado refugio, condiciones adecuadas o alimento.

No interpretaría su aparición, por sí sola, como señal de suciedad ni de una plaga.

¿Es malo dormir con una salamanquesa en la habitación?

La salamanquesa no está buscando interactuar contigo. Estos reptiles suelen evitar a las personas y esconderse cuando se sienten amenazados.

Si saber que está ahí te impide dormir, puedes facilitarle una salida. Pero su mera presencia no significa que vaya a acercarse a ti durante la noche.

¿Qué hago si una salamanquesa se esconde detrás de un mueble o un cuadro?

Si no existe ningún peligro inmediato, yo la dejaría tranquila.

A nosotros nos ocurrió precisamente detrás de unos cuadros. Descubrimos que podía refugiarse allí y aparecer horas o días después.

No desmontaría muebles ni intentaría meter objetos en el escondite para obligarla a salir.

¿Las salamanquesas salen por la noche?

Sí. La salamanquesa común tiene una actividad principalmente crepuscular y nocturna.

Eso explica que puedas verla varias noches seguidas y que durante el día parezca haber desaparecido por completo.

¿Las salamanquesas comen cucarachas?

Pueden capturar pequeños invertebrados, entre ellos distintos insectos y arañas, y también pueden capturar pequeñas cucarachas.

Eso no significa que una salamanquesa vaya a eliminar por sí sola una infestación.

¿Hay que darle agua a una salamanquesa?

No convertiría a una salamanquesa silvestre que entra en casa en una mascota ni intentaría obligarla a beber.

Nosotros le dejamos un recipiente pequeño por tranquilidad, pero fundamentalmente la dejamos actuar por su cuenta.

¿Puede hacer daño a un perro?

La salamanquesa no es un animal que vaya buscando atacar a un perro. El problema más probable en una interacción sería justo el contrario: que la mascota intentara perseguir o capturar al pequeño reptil.

En nuestro caso, la perra permanecía en el suelo mientras la salamanquesa utilizaba paredes y techo y nunca observamos contacto.

¿Qué pasa si tengo un gato?

Un gato puede intentar cazar pequeños reptiles. Si ves que tu gato ha localizado a la salamanquesa y está intentando capturarla, separaría temporalmente a ambos y facilitaría la salida del reptil.

¿Cómo puedo hacer que salga sin matarla?

Dale espacio, aparta a mascotas y niños, abre una salida segura si es posible y evita perseguirla.

Si resulta imprescindible moverla, intenta contenerla suavemente con un recipiente en lugar de agarrarla directamente. Nunca tires de la cola.

¿Una salamanquesa y una salamandra son lo mismo?

No.

Y aquí nosotros también tuvimos un pequeño lío de nombres al principio.

La salamanquesa común (Tarentola mauritanica) es un reptil. La salamandra común (Salamandra salamandra) es un anfibio y tiene características completamente diferentes.

Así que si has visto un pequeño animal grisáceo o parduzco trepando por una pared o incluso andando por el techo, probablemente estés hablando de una salamanquesa y no de una salamandra.

Conclusión

Cuando una salamanquesa entra en casa, el desconocimiento puede hacer que nuestra primera reacción sea intentar echarla inmediatamente.

A nosotros nos ocurrió algo diferente después de informarnos.

Decidimos observarla.

Descubrimos dónde se escondía, nos acostumbramos a verla aparecer por la noche, convivió sin problemas con nosotros, con nuestra hija pequeña y con la perra y acabamos mirándola de una forma completamente distinta.

Eso no quiere decir que tengas que dejar una salamanquesa viviendo en tu casa si no quieres.

Pero sí creo que merece la pena saber qué tienes delante antes de actuar.

Si no te molesta, déjala tranquila. Si prefieres tenerla fuera, ayúdala a salir sin hacerle daño.

A veces, ese pequeño animal pegado al techo que al principio nos da un susto resulta ser simplemente otro vecino intentando comer, esconderse y seguir con su vida.

En Mans Vives hablamos muchas veces de cuidar el hogar, y esta pequeña experiencia nos ha servido para recordar que cuidar también significa saber cuándo intervenir y cuándo simplemente dejar tranquilo a quien no está haciendo ningún daño.

Seguiremos intentando que nuestras casas estén limpias, ordenadas y cuidadas, por supuesto. Pero si nuestra pequeña salamanquesa vuelve a salir de detrás de algún cuadro, ya sabemos que no hace falta correr a por la escoba.

Probablemente la saludaremos y la dejaremos seguir a lo suyo.


Sobre Mans Vives

En Mans Vives ayudamos a mantener hogares, comunidades y pequeños espacios profesionales limpios y cuidados mediante servicios de limpieza adaptados a las necesidades de cada cliente.

Porque para nosotros una casa cuidada no es solamente una casa limpia: es un lugar en el que poder estar tranquilo y disfrutar de tu tiempo.

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